La semana pasada salía a la luz el increíble caso de Luka Apps, un niño de siete años que, tras ahorrar todo su dinero de Navidad para comprarse una pieza del LEGO Ninjago Ultra Sonic Raider tuvo la mala suerte de perder la figurita de Jay ZX mientras salía de compras con su padre.
Reconociendo su error, Luka escribió a LEGO preguntando si podrían enviarle una figura de recambio prometiendo no volver a sacarlo de casa. Y así fue. La marca de juguetes contestó a Luka a través de un encantador email firmado por Richard, del departamento de Servicio al Cliente de LEGO, confirmando que remplazarían su figura de Jay ZX por una figura del personaje única y, además, otros regalos.
Una historia que ha dado la vuelta al mundo y que ha alegrado, emocionado y entusiasmado a consumidores, profesionales y medios, demostrando que un buen servicio de atención al cliente sí es posible, pero las marcas tienen que estar dispuestas a ello.